Colegio Sagrados Corazones

Educación Laica

El Proyecto Educativo de nuestro colegio recoge en su ideario los principios inspiradores de la laicidad en la educación que se originó en Francia a finales del siglo XIX, cuya máxima expresión la encontramos en la Ley de Separación entre la Iglesia y el Estado de 1905.

La laicidad no es una convicción más entre las posibilidades existentes; es una forma de vida que promueve la existencia de convicciones en un marco de igualdad e imparcialidad. En este sentido, consideramos que el principio de laicidad contribuye a lograr una mejor convivencia entre todos los miembros de nuestra Comunidad Educativa, al aprecio por la dignidad de las personas, al interés general de la sociedad, a la igualdad y la no discriminación por motivos de religión, creencias, etnia, cultura, lengua, sexo, identidad u orientación sexo afectiva.

La educación laica no se concibe en nuestro centro como un hecho contrario a una doctrina religiosa o filosófica, sino que se sustenta en principios y valores laicos que implican una profunda consideración de la libertad y de la justicia.

Los “valores laicos” inherentes a nuestro ideario, promueven el desarrollo del pensamiento crítico y de la libertad de conciencia, así como el respeto y aprecio por la dignidad humana, la justicia, la solidaridad, la tolerancia, la honestidad y el apego a la verdad basada en hechos científicos.

Estos valores no deben ser considerados como antirreligiosos. Son elementos comunes a todas las personas sin importar la convicción religiosa o filosófica del alumnado, sus familias y el personal trabajador de nuestro centro.

Estamos convencidos de que la laicidad en la educación constituye un elemento fundamental en la formación del pensamiento crítico de nuestro alumnado. El colegio no es el lugar donde se examinan las creencias, sino un espacio enmarcado por valores laicos que hacen posible la convivencia de personas con diferentes religiones o sin estas. La libertad de conciencia, parte esencial de la laicidad, libera a las personas de todo sometimiento ideológico o espiritual que le impide analizar otras ideas, comparar, criticar, elegir y relacionarse con quienes tengan una creencia o filosofía de vida diferente.

Las familias que, libre y voluntariamente eligen nuestro centro, son consientes de que la escuela laica contribuye a que sus hijos e hijas reconozcan y acepten la diversidad religiosa, cultural y sexual, a ver a los otros y otras como sus iguales, a decidir por sí mismo acerca de sus convicciones espirituales o filosóficas y a manifestarlas en el ámbito privado sin buscar imponer sus ideas ni condenar a quienes piensen o actúen  de manera diferente.